Esta semana sacudió el medio de la publicidad la muerte de un chavito (de unos 25 años calculo) que era trainee en un reconocida agencia de la lomas. Su muerte ha venido a abrir una especie de caja de pandora de todo lo que hay detrás de esta profesión tan glamorosa (según la creencia popular, dicen por ahí que es la tercera profesión más deseada, yo tengo mis dudas) que nos hace dejar la vida literalmente en ella. Mi amigo Hugo escribió un texto que aquí les comparto:

A todos los que nos morimos por la agencia

Ser trainee es muy romántico, pensar que en algún momento las personas repetirán una frase tuya y la usarán en su lenguaje coloquial, soñar en ganarte un León de Cannes y en volverte el orgullo de la agencia hacen que uno soporte todo tipo de atropellos. Ser trainee es pensar en dedicarle tu vida a la agencia, lo que es igual a morir por ella.

La agencia ha recortado personal, el trabajo que hacían tres personas lo tiene que solucionar uno solo, el cliente al igual que la agencia (quien debería cuidar los intereses de su personal) es negligente y considera que unos cambios en el line son de vida o muerte, dicho esto de la forma más literal posible porque salir a las 3 de la mañana de la agencia todos los días, que la empresa no tenga un poquito de madre y te haga salir con el cerebro exprimido y completamente fatigado, te hagan manejar tu coche porque como te pagan estacionamiento, no tienes derecho a pedir un taxi es una razón para morirse de un infarto, para morirse manejando o para morirse de impotencia al notar lo reemplazables que podemos llegar a ser.

Dedicar tu vida a un trabajo es justo eso, estar listos para morir por las determinaciones estúpidas de una agencia que carece de los huevos para poner en paz a un cliente con sus exigencias. ¿Vale la pena? Yo no lo creo, pienso que sería mejor contar con la salud física suficiente para seguir disfrutando de nuestro interesante trabajo, vivir para ver nuestras campañas en lugar de morir por concebirlas. Honremos a todos aquellos que han llevado a la literalidad el hecho de morir por la agencia no permitiendo que alguien más sea sometido a dicho martirio físico y mental. Busquemos protección en sindicatos o asociaciones que apoyen nuestros derechos en el gremio publicitario. Hagamos frente a la tiranía impuesta por esas agencias que nos hacen sentir afortunados por pagarnos 3 mil pesos. Leo Burnett dijo que cuando las exigencias del cliente rebasaran a las del personal de su agencia, quitaran su nombre de la puerta; supongo que en momentos como éste, se revuelca en su tumba. Jamás quitarán su nombre de la puerta porque es más redituable contar con su firma en tinta verde que respetar su última voluntad.

Vive por un buen futuro, por mantenerte mentalmente estable, vive por construir una familia, vive por disfrutar tu trabajo, vive por todo lo que te falta por realizar y muere cuando la vida no te deba nada, por algo que en realidad valga la pena.

Hugo Castillo.

Este texto ha dado la vuelta por el Facebook sacando muchas cosas que ya todos sabíamos pero que siempre habíamos callado. En mi caso particular me ha hecho reflexionar y aceptar una realidad: Ya no quiero dedicarme a esto. El otro día le decía a mi mamá que quisiera dedicarme a otra cosa, a una donde no tenga que estar sujeto a las presiones o las desgastantes revisiones y peor aun a las injusticias que se dan en el medio. Entre lo que no soporto están todas la “itis”:

Urgentitis: Siempre pero siempre al cliente le urge, no importa si es la campaña de navidad y es enero, a él le urge ¿para qué? para dejarlo en su escritorio y quedar el como el chingón que prevé las cosas. No le importa si uno tiene que quedarse toda la noche haciendo los ajustes, total él hoy va a ir al cine y a cenar con su novia.

Juntitis: Juntas para todo. Que para ver los pendientes. Junta. Que para ver el casting. Junta. Que para volver a ver el casting. Junta. Que para ver la comida. Junta. Que para ver un anuncio. Junta. Que para que vean mi camisa nueva. Junta

Revisionitis: Uno (como si uno no supiera lo que hace y el porque lo hace) tiene que revisar no menos de 5 ó 6 veces en el mejor de los casos, porque todo el mundo tiene que dar su punto de vista y cuando finalmente llega al que tenía que decidir resulta que de ser caballo ya es camello y otra vez a empezar.

Diseñitis: El diseño es algo que todos traemos en el adn, todos creemos que podemos diseñar o peor aun decirle a otro como diseñar. Entonces uno acaba haciendo lo que el otro dice “porque así lo quiere el cliente” o a ver súbele, bájala, más grande, más chico, de otro color, ya no me gusta esa tipografía, etc. Me encantaría ver a un paciente en un quirófano diciéndole al doctor cómo operarlo o a un chef diciéndole que tiempo debe darle a la carne o como cortar los ingredientes.

Amiguitis: Esta es muuuuy común. “Eres mi amigo. Te doy un puesto chingón. No importa que no tengas talento. La gente que si lo tiene es la que va a sacar la chamba y tú namás te paras el cuello. Tú namás ponte mamón y trátalos mal.”

Alabitis: Todos se la pasan alabándose los unos a los otros, cuando en realidad por atrás hablan pestes de ellos y de su chamba. Se dan premios los unos a los otros. Se abrazan como si no se hubieran visto en décadas cuando chuparon juntos la semana pasada.

Lanitis: Como hay tanta gente que quiere entrar pues la oferta supera a la demanda tons, la política es contrata a más manos y más baratas. Entonces el medio de ha devaluado enormemente porque ya por cualquier miseria alguien entra a trabajar. Este chavo que falleció ganaba 3000 pesos.

Nochitits: “Es que yo funciono mejor de noche” dice el cabrón. Claro, como no tienes perro que te ladre, prefieres estar en la agencia hasta las mil de la noche. o el típico “Uyyy es que en este medio sabes a que hora entras peor no a que hora sales” y efectivamente de nada sirve que llegues temprano si sabes que tu día no va a acabar antes de las 10 u 11 pm.

y la más importante creo

Subjetivitis: Todo es relativo a: el humor, si cogí o no anoche, si ya comí, si me voy a poder parar el cuello con mis amigos, si a mi mamá la gustó o no, si me caes bien, si ganó mi equipo de futbol, si yo conozco o desconozco algo, si esto o el otro. Todo mundo lo ve diferente y lo que para unos es una chingonería para otros es una mierda.

Y esto es toooooodos los días en todas las agencias.

La imagen de arriba podría parecer graciosa pero ¿Cuántos de nosotros pasamos trabajando más de 12 horas o incluso fines de semana? ¿Todo para qué? y finalmente vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir como debería de ser a eso súmele las horas que uno pasa en el tráfico en esta cuidad. Y todo para que nadie reconozca tu trabajo, ni tu esfuerzo ni las horas y la pasión que le invertiste.

He pensado en poner desde un local de ensaladas hasta publicar una gaceta de mi colonia, o lo que sea con tal de salir de todas estas cosas que ya no me gustan. Ora si ya no está padre este negocio. Hay que mirar hacia otro lado y darle importancia a lo que vale la pena. Dicen que lo urgente siempre quita tiempo para lo importante. Yo ya quiero ser importante y tener tiempo para mi y para compartirlo con la gente que quiero antes de que me gane el cansancio eterno.

Amén por este carnal que no lo conocí pero que sin duda hoy ha cobrado mucha más importancia de la que un día imaginó.